Indicios culturales en el idioma español
(Unos Apuntes para los estudiantes extranjeros)

Brian Steel

Copyright © 1979 Brian Steel

Si el "cuerpo" de un idioma es su repertorio de voces, locuciones, estructuras y reglas combinatorias heredadas y empleadas por los hablantes, el "alma" es lo que estas formas revelan de la cultura acumulada de la sociedad en la cual se habla el idioma. Sin que nos demos cuenta de ello, en el desarrollo de nuestro idioma materno ha influido una serie de factores culturales (históricos, sociales, morales, etc.), algunos de los cuales son privativos del país o de la región donde vivimos. De un país a otro (o de una región a otra), estas influencias culturales pueden producir diferencias, tanto pequeñas como grandes, en todos los niveles del idioma, pero especialmente en el léxico. Un caso pertinente y de sobra comentado nos lo ofrece la familia de idiomas romances; otro caso pertinente para los profesores de español es la variación - sobre todo léxica- entre las variantes cultas y populares de las diversas regiones donde se habla el español.

Al criarse dentro de una sociedad determinada, el individuo llega a absorber espontáneamente tanto las formas heredadas del idioma, que escucha (y, más tarde, lee) a diario, como ciertas actitudes subconscientes infundidas por estas formas. En el empleo corriente del idioma (es decir, en todas las circunstancias donde no domine un afán de crear, innovar o mixtificar u otro deseo particular), la comunicación depende del uso del caudal léxico y de las combinaciones morfológicas y sintácticas heredadas, o sea de un material más o menos fijo pero, desde un punto de vista objetiva, arbitrario. Por tanto, no es de extrañar que al llegar a dominar el idioma materno, el hablante tenga formada la impresión (más o menos inconsciente) que su idioma es lo más natural y lo más conveniente para expresar cualquier idea o necesidad. Esta actitud subjetiva hacia la lengua materna no es perjudicial mientras el hablante no entre en contacto con otro idioma. Sin embargo, al iniciar el estudio, de otro idioma, hablado por otra comunidad y forjado bajo circunstancias culturales distintas, que, en mayor o menor grado, pueden coincidir con, o diferir de, las que han influido en el idioma materno, el hablante no tarda en notar, con asombro y a veces hasta con desprecio o enfado, que este nuevo idioma contiene una serie de características muy "raras" y poco "lógicas" (por ser distintas de las que le son conocidas). Esta impresión inicial representa, en su vertiente lingüística, el choque cultural. Si, por ejemplo, en el idioma materno no existen diecisiete palabras distintas para describir otras tantas clases de camellos, un idioma que posea estas distinciones, aunque sean necesarias en la vida diaria de los hablantes, le parecerá al estudiante extranjero muy raro. Si, además,&k este nuevo idioma tiene solo un vocablo para describir lo que el estudiante ha aprendido a llamar, según el caso, casa, piso, palacio, chabola, chalet, etc., le parecerá que que se trata de un idioma pobre, inferior al suyo.

La base de tales impresiones, perfectamente naturales en la primera etapa del estudio de un idioma extranjero, es la clara diferencia entre las formas lingüísticas (y de las posibilidades combinatorias de estas) de los dos idiomas. En el caso concreto de la enseñanza del español a estudiantes de habla inglesa, que es el que quisiéramos comentar en este trabajo, el profesor conseguirá, después de no pocos esfuerzos, que el estudiante acepte y emplee estructuras básicas poco "lógicas" (para el estudiante) como Me gustan las manzanas y Me dijeron que viniera hoy en vez de estructuras erróneas pero más "convincentes" calcadas del inglés (por ejemplo, *Yo gusto manzanas y *Fui dicho de venir hoy). También, al estudiante se le pondrá en guardia contra el peligro de equivocarse con algunos términos léxicos formalmente analógicos pero traicioneros (por tener significados muy distintos en los dos idiomas) tales como colorado, constipado, disgustado, embarazada, realizar, sensible, simpatía, etc. En cambio, en la enseñanza, se suelen pasar por alto otras diferencias (sobre todo léxicas) que provocan no pocos malentenclídos y que se deben a diferencias culturales en la formación de los dos idiomas. Las consecuencias pedagógicas de esta omisión no carecen de importancia, ya que el estudiante que no logre subsanarla con sus propias observaciones está expuesto a no darse cuenta ni del lastre de una actitud lingüísticamente nacionalista ni del carácter relativamente arbitrario del lenguaje. Por eso, nos parece imprescindible que el profesor señale estas diferencias culturales para ayudarle al estudiante a aprender una lección de humildad lingüística sumamente rit-cesaria para el éxito en el estudio de idiomas: que no hay ninguna razón objetiva por suponer que todos los idiomas, por muy "raros" que puedan parecer a primera vista, no sean igualmente eficaces para que los hablantes comuniquen todo lo que quieran a otros hablantes de la misma comunidad lingüística. Con esta experiencia a cuestas, en vez de conformarse cori una interpretación literal del idioma extranjero (es decir, comparando constantemente sus formas con las formas más "parecidas" del idioma materno, lo que puede inducir a errores muy gordos), es más probable que se esfuerce por apreciar el verdadero significado, o sea, el que tiene dentro de la comunidad extranjera. Así, aprenderá a sustituir la traducción 'literal por la que tenga en su idioma materno más o menos el mismo contenido.

Todo lo que hemos expuesto hasta aquí es una perogrullada, sin duda, pero una perogrullada que los que enseñamos el español a estudiantes anglohablantes deberíamos tener presente si queremos ayudar a nuestros estudiantes a evitar o a superar esta clase de choque cultural. Aunque la tarea no es fácil, creemos que desde el nivel docente más elemental se puede infundir en el estudiante una actitud lingüística positiva comentando, como paréntesis a las observaciones sobre gramática, morfología y léxico, esos aspectos donde el contraste entre las formas de los dos idiomas (español e inglés) se puede achacar, ya no a 'rareza' o 'capricho' sino a factores culturales importantes para el desarrollo del español pero inexistentes o no tan influyentes en la formación del inglés. Como muestra de estos comentarios, quisiéramos esbozar en este trabajo unas observaciones elementales sobre tres aspectos del español que pueden ayudar al estudiante no sólo a evitar errores bastos de interpretación sino también a entender algo más del carácter íntimo del idioma español y de sus habitantes. Aunque pertinentes, pasaremos por alto algunas diferencias lógicas que surgen de los aspectos más visiblemente distintos de los modos de vida de las dos comunidades lingüísticas, por ejemplo: los sistemas políticos y administrativos (el caudillo, el cacique, el portero, el bedel); la comida y la bebida (la paella, el aguardiente); las medidas y los pesos (los kilómetros, los kilos/quilos); los espectáculos y los deportes (la zarzuela, la corrida de toros), etc. También dejaremos para otra ocasión, salvo algún ejemplo pasajero, las fórmulas de cortesía, que, como muchos elementos del español coloquial, representan un lado sumamente característico del idioma y de la cultura de sus habitantes. (1)

1. La influencia cultural de la religión.

El catolicismo es, desde hace siglos, un factor dominante en la vida diaria de los hispanohablantes. Hoy día el poder religioso sobre la vida diaria puede que haya menguado, pero el hablante, por muy ateo o agnóstico que sea, emplea espontáneamente vocablos y locuciones que se refieren a conceptos religiosos que están ya arraigados en el léxico. Aquí como en los otros casos que se comentarán abajo, el hecho cultural no es solo la existencia y el origen de tales referencias sino también el que carezcan de significado estrechamente religioso para el hablante, ya que este los acepta y emplea como cualquier otro vocablo o estructura del idioma que sirve para precisar lo que quiere decir o escribir. Por lo tanto, el profesor deberá demostrar que cualquier traducción (o comprensión) de tales palabras y locuciones que subraye innecesariamente la referencia literal a la religión producirá una impresión errónea del verdadero significado.

Veamos (por fin) unos ejemplos. Son corrientísimos en español los nombres de pila de origen religioso, como Jesús, José María, Angel, etc. (para hombres), y Concepción, María del Pilar, Consuelo, Esperanza, Angustias, Milagros, Natividad, Amparo, etc. (para mujeres). Ausentes del inglés, estos nombres suelen provocar en el estudiante anglosajon extrañeza y a veces hasta risas (mal fundadas, claro está, pero ahí está el choque cultural). Aunque se nota igualmente la influencia de la religión en la onomástica de los lugares (por ejemplo, Vera Cruz, Asunción, Santa Fe, San José, etc.), no creemos que esto constituya un problema cultural tan glave, ya que nunca se siente la necesidad de traducir estos nombres.

En el habla diaria son muchas las exclamaciones y fórmulas de cortesía en las cuales se mencionan los nombres de Dios, Jesús y la Virgen María y otros conceptos de origen religioso. Tomemos unos ejemplos:
¡Dios mío!
¡Válgame Diosl
¡Virgen Santísimal Good heavens!
¡Por Dios! Please! Really!
¡Dios le ampare!
(Respuesta ritual al mendigo al que no se puede o no se quiere ofrecer nunguna ayuda material.)
¡Dios se lo pague! (Respuesta ritual del mendigo o de otro que ha recibido una limosna o un favor muy apreciado.
Que en paz descanse.
Que gloria haya.
(Estas dos y otras fórmulas de parecida inspiración se pronuncian al nombrar - u oír nombrar - a un conocido o familiar difunto.)
¡Por los clavitos de Nuestro Señor! En inglés, a menos que sea en la variante coloquial irlandesa, en la cual se ve también una fuerte influencia de la religión - cfr. The Saints preserve us! y Holy Mother of God! - habrá que entender que esta expresión 'solo' equivale a un Please! muy enfático.

Otros conceptos españoles derivados de la influencia y de las enseñanzas de la religión, tales como beata, pudor, vergüenza, son tan peculiares al idioma y a la cultura que no son nada fáciles de traducir al inglés, sobre todo con términos valederos para todos los contextos. Por eso, el estudiante anglohablante tendrá que descubrir (mediante obras de consulta y la observación de los contextos) elpapel que tienen estos conceptos dentro de la cultura hispánica. Véanse también, en un diccionario bilingüe, los usos coloquiales de palabras como cura, hostia y pascua(s).

En el amplio campo de las locuciones y de los idiotismos existen muchas combinaciones léxiéas, que, por delatar la huella de la religión, se habrán de verter al inglés de manera muy poco literal. Ofrecemos a continuación una muestra de tales locuciones e idiotismos acompañados de una traducción más 'abstracta' en inglés:
a la buena de Dios carelessly
Le vino Dios a ver. He was lucky.
Costó Dios y ayuda terminarlo. It was extremely difficult to finish.
No hay Dios que entienda eso.
No one can understand that.
armar la de Dios es Cristo
to kick up a great fuss/row
alzarse con el santo y la limosna to run off with everything
colgarle barbas al santo to give someone what is coming to him
No es santo de mi devoción. I'm not keen on him/it.
quedar para vestir santos
to remain unmarried (versión solo aproximativa en inglés, ya que no es tan abierta la misma actitud despreciativa hacia la mujer soltera).
Me sabe a gloria (bendita). It tastes wonderful.
Da gloria verle
It's wonderful to see him.
amén de as well as
decir a todo amén to be a yes-man
en un santiamén in a jiffy
correr las estaciones [de la cruz] to go on a drinking spree / binge
echar las campanas al vuelo to rejoice
ganar el cielo con rosario ajeno. to use other people's efforts to one's own advantage
no saber de la misa la media to be poorly informed
poner a alguien como un Cristo to heap abuse on someone
revolver Roma con Santiago to leave no stone unturned.

Quisiéramos recalcar que para evitar el choque cultural innecesario y, a veces, para disipar la impresión exótica de tal o cual idiotismo, el profesor de español debería tratar con sumo cuidado cualquier reflejo cultural del idioma que no tenga equivalente de forma análoga en inglés. De proceder así el profesor, el estudiante aprenderá que, como sugeríamos arriba, aunque la forma de la expresión varíe en los dos idiomas,,esto se debe a la herencia cultural y lingüística de los hablantes. Asimismo, aprenderá que hay que aceptar las formas como son (es decir, sin juicios subjetivos erróneos, como, por ejemplo, considerar, sin otra prueba, muy devotas a las personas que emplean las fórmulas e idiotismos ya mencionados) y tratar de encontrar en su idioma materno una forma que tenga un contenido más adecuado al caso, lo cual, al fin y al cabo, es la base fundamental de la traducción correctamente enfocada.

2. El lenguaje figurado.

El lenguaje figurado ofrece muchísimos ejemplos de fraseología típica de la sociedad dentro de la cual se ha inventado. Para nuestros propósitos actuales, estos tendrán interés si nos obligan a encontrarles una versión inglesa que emplee una forma y un concepto distintos. De interés especial en la docencia son:
a) Los refranes y dichos populares, que expresan de una manera axiomática unas actitudes y reacciones previstas para ciertas circunstancias y que forman el meollo de la filosofía popular.

b) Los símiles, las metáforas, la hipérbole (sobre todo la hipérbole popular) y hasta los idiotismos corrientes que tengan algún término comparativo no empleado en inglés.

a) Los refranes y dichos populares.

El español posee un caudal especialmente rico de refranes, y aunque en el habla sólo se emplee un porcentaje reducido de estos, no nos parece demasiado atrevido afirmar que hoy día se siguen empleando más que en inglés. De todos modos, el caso es que tanto en el lenguaje coloquial como en muchas obras literarias, el estudiante extranjero encontrará muchos refranes y dichos. Algunos de estos los podrá entender sin dificultad por su equivalencia o aproximación a otros ingleses (por ejemplo: Más vale tarde que nunca - Better late than never; Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer - Better the devil you know than the devil you don't know; Más vale pájaro en mano que ciento (o buitre) volando - A bird in the hand is worth two in the bush). En éstos la influencia cultural coincide en los dos idiomas, pero en muchos otros casos, la forma del refrán (o del dicho) no tiene analogía en inglés y, mientras el estudiante no entiende el contenido insinuado por estas frases hechas, no estará en condiciones de encontrar un refrán o un dicho inglés adecuado o, a falta de éste, una glosa apropiada a lo expresado en español. Veamos, primero, unos refranes de forma gramatical 'normal':
Do [= Donde] estuvieres, haz lo que vieres. When in Rome do as the Romans do. Allí van leyes do quieren reyes. The powerful can do anything they please. No se ganó Zamora en una hora. Rome wasn't built in a day. Dime con quién andas y te diré quien eres. A person's character, status, etc., can be seen by the company he keeps). Quien no llora no mama. You get nothing without asking / trying. A quien madruga, Dios ayuda. The early bird catches the worm. Antes que te cases mira lo que haces. Marry in haste, repent at leisure.

Otros refranes hay cuya estructura sintáctica se ajusta a las clases de oraciones descritas en la sintaxis tradicional, ya que carecen de verbo en forma personal. Es ésta una característica de muchas de las estructuras peculiares al español coloquial y si la mencionamos aquí es para señalar otra dificultad de comprensión que puede encontrar el estudiante anglosajón en descifrar tales refranes. (En aquellos casos donde la versión inglesa vaya entre paréntesis, se trata de una glosa y no de un refrán inglés. En algunos casos, se notará una diferencia de contenido entre las dos versiones, lo que también hay que reconocer como.señal y prueba de la existencia de diferencias de enfoque cultural en la invención del refrán.
Cada oveja con su pareja. To each his own. A buen entendedor, pocas palabras. A word to the wise is enough.
El amor y la muerte, a traici6n. (Love and death take one by surprise.)
Perro, ladrador, nunca (buen) mordedor. His bark is worse than his bite./ Barking dogs seldom bite.
A la vejez, viruelas. (This is said of something surprising or inappropriate.)
A enemigo que huye, puente de plata. (Always allow an opponent a chance to back down.)
A buey vieio, cencerro nuevo. (Marriage between an old and a young person is a bad thing.)
De tal palo, tal astilla. Like father, like son.
A palabras necias, oídos sordos. (One should not pay attention to stupid talk.)
Entre Santa y Santo, pared de cal y canto. (A man and a woman cannot be trusted to be together under any circumstances.)
La mujer casada, la pierna quebrada y en casa. (Keep a married wornan busy at home, or she will deceive you.)
Viuda lozana, o casada o sepultada. (A pretty widow is dangerous.)
[Nótese en estos tres últimos refranes una actitud tradicional hacia la mujer que se acusa más en el idioma español que en el inglés.]

Como acabamos de ver en el segundo grupo de refranes, algunos pueden prescindir de verbo en forma personal. En el caso de los refranes más corrientes y conocidos, el hablante puede enunciar sólo la primera parte del refrán original sin que haya malentendido, ya que se da por supuesto que el interlocutor captará en seguida la alusión, porque el refrán esbozado forma parte de su haber lingüístico-cultural. Ahora bien, para el estudiante de habla inglesa ajeno al contenido cultural del idioma, tales refranes 'truncados' pueden ser obstáculos para la comprensión cabal de lo dicho (o escrito), a pesar de existir el mismo fenómeno en su idioma materno (por ejemplo: A rolling stone ... [gathers no moss]; Too many cooks ... [spoil the broth]; People in glass houses ... [shouldn't throw stones). Por eso, la tarea del profesor (o del libro de consulta) será la de proporcionar la parte no enunciada del refrán antes de explicar el significado en inglés. De los refranes citados arriba se abrevian a menudo los siguientes:
A palabras necias ... [oídos sordos].
A enemigo que huye ... [puente de plata].

También se leen y se escuchan los siguientes:
El ojo del amo ... [engorda el caballo]. While the cat's away ... [the mice will play].
El gato escaldado ... [del agua fría huye]. Once bitten, twice shy.

 b) Los símiles, etc.

Volviendo nuestra atención a otras locuciones del idioma, hay que explicar al estudiante que el caudal de símiles y metáforas que ha pasado a formar parte del patrimonio lingüístico de los hispanohablantes exige un esfuerzo especial cuando el término de comparación no le 'suena' (frecuentemente, pero no necesariamente, por tratarse de una referencia a algo privativo de la cultura hispánica). Para la buena interpretación de estos usos figurados del idioma hay que percibir primero el contenido y luego escoger una traducción en términos convincentes. He aquí unos ejemplos:
Estaba más blanco que una hostia. he was as white as a sheet
trabajar como un burro to work very hard
ponerse como un pimiento to go as red as a beetroot
estar como boca de lobo to be pitch dark
ser más bueno que el pan to be a thoroughly nice person
ser como gallina en corral ajeno // ser como guitarra en un entierro to stick out like a sore thumb
una verdad // una mentira como un templo very true // very false

Aquí también cabe mencionar el uso frecuente de la hipérbole, sobre todo en el lenguaje coloquial de ciertas regiones. En la obra de teatro de García Lorca, La zapatera prodigiosa, el mozo expresa de la manera siguiente su despecho al ser rechazado por la zapatera:
"Tengo tanto coraje que agarraría un toro de los cuernos, le haría hincar la cerviz en las arenas y después me comería sus sesos crudos, con estos dientes míos." Aquí el mozo alude a un elemento cultural muy hispánico, al toro bravo, pero en inglés hay que buscar una versión culturalmente más apropiada, como por ejemplo: You make me so mad that I feel like smashing someone's face in.

Habrá que emplear semejante táctica para entender o para traducir una amenaza figurada tan fuerte como la siguiente (que sacamos de La camisa, de L. Olmo): ¡De a metro vas a criar las malvas! Una adaptación al inglés coloquial daría algo como You just wait till I'm through with you, con lo cual se expresa una fuerte arnenaza, aunque sin término de comparación.

Mucho más corriente es la manifestación de la influencia cultural en gran cantidad de idiotismos y locuciones del español que ayudan a darle al idioma su personalidad distintiva. Citemos, a título de muestra, algunos que emplean un término fisiológico y que se sustituyen en inglés por una versión más abstracta:
a la pata coja with difficulty
(salir) a pedir de boca (to turn out) as desired
dormir a pierna suelta to sleep soundly
a regañadientes unwillingly; reluctantly
con el corazón en la mano frankly
poner el corazón en un puño to startle (aunque también existen las versiones figuradas:
to frighten the life out of someone y to put the wind up someone.
hacer de tripas corazón to pluck up courage
ponerle cuernos a alguien to cuckold (en el inglés contemporáneo no se suele mencionar tan vívidamente el engaño sexual y el verbo 'to cuckold' tiene un sabor más bien arcaico; hoy día se diría más anodinamente 'to deceive', 'to have an affair with', etc. Por eso, la preocupación hispánica con el concepto de 'cuernos' y afines y la aparente falta de preocupación por parte de los anglo-sajones (por lo menos en la expresión lingüística) constituyen a la vez una prueba de diferencia de actitudes culturales y una fuente de diferencias lingüísticas).

Existen también diferencias en el empleo idiomático de los números, como se notará en los ejemplos siguientes:
No había mas,que cuatro gatos y una mona. There was practically no one there.
La habitación, con cuatro muebles viejos y una cama de hierro, era lo que esperaba.
(Traducción de "with its few sticks of aged furniture", que sacamos de I. Fleming, Desde Rusia con amor, trad. J. Piñeiro González, Barcelona, Ed. Bruguera, 1974, pág. 103.)
No sale ni a la de tres. I can't work it out at all.
No hay que buscarle tres pies al gato. One shouldn't look for complications.
en un dos por tres in a jiffy
Lo hace cada dos por tres. He's constantly doing it.
Estoy sin cinco. I haven't got a cent.
saber cuántas son cinco to know how many beans make nine / five.
¡Qué raz6n ni qué ocho cuartos! [= fórmula de rechazo] Right, my foot!
¡De mil amores! Of course! / Delighted!
Le da ciento y raya. He's more than a match for him.

3. La influencia del idioma sobre otras actitudes del hablante

Hasta aquí, todos los ejemplos de los fenómenos lingüístico-culturales, sean palabras sueltas, frases hechas u otras locuciones, se han tomado del campo del léxico. Sin embargo, hay otros fenómenos que demuestran un contraste entre el español y el inglés. Estos pertenecen a los niveles morfológico y sintáctico del español y su empleo presupone, sin que el hablante se dé cuenta de ello, una serie de actitudes subjetivas hacia lo que se describe o hacia el interlocutor. En la medida que estas vienen impuestas (u ofrecidas como enfoques posibles) por el idioma y no tienen correspondencia literal en inglés, nos parece lícito considerarlos como otros aspectos culturales útiles en la enseñanza del idioma a anglohablantes. El factor cultural de los fenómenos lingüísticos que a continuación presentaremos es que permiten al hablante expresar un interés afectivo por las personas con quienes habla o hacia lo que describe.

Como primera prueba, más bien léxica, señalaremos las fórmulas de cortesía, que se nos antojan más variadas en español que en inglés:
Hasta mañana, si Dios quiere, que usted descanse.
-¿Usted gusta? -Gracias, que aproveche.
Que lo pase bien. Que se divierta. Que, se mejore.
[También: Que en paz descanse, ya mencionado.]

Semejante interés se nota en el empleo constante, con una variedad de matices afectivos, en el diálogo familiar, de la serie de términos vocativos: señor, hombre, mujer, hijo, hija, chico, etc. Lo interesante desde el punto de vista pedagógico es que, en la mayoría de los contextos, estos vocativos ni se pueden ni se deben traducir literalmente, sino con algún recurso enfático propio de la lengua, por ejemplo:
-¡Pero, mujer! But, really!
-¡Si, hombre! Of course!

Esto no quiere decir, claro está, que no hay vocativos en inglés, sino que se emplean más parcamente, sobre todo para dirigirse a personas que no sean familiares o amigos íntimos del que habla. En algunos niveles del habla, incluso, los vocativos ingleses suelen ser menos abiertamente afectivos que los vocativos españoles, por ejemplo: mate, bud, buddy, old boy, old chap, old man y hasta old girl.

La misma dicotomía reserva / afectividad se ve también en el número bastante reducido y el empleo más restringido de las palabras cariñosas. Las más corrientes en el inglés se limitan a darling, my love, dear, y honey, lo que contrasta con la abundancia (además de la mayor frecuen cia) de términos españoles como mi vida, cielo, amor, chato, -a, cariño, tesoro, querido, querida, mi alma, cora zón, mi rey, reina, prenda, solete, etc. (2).

Otra manifestación de un interés afectivo o subjetivo por parte del hablante es el uso (facultativo pero corriente en el habla diaria) de un pronombre personal 'redundante' con la mayoría de los verbos básicos, sean transitivos o intransitivos:

¿Te vienes conmigo? Espérate. ¿Se vuelve sola? Se lo sabe todo.

En realidad, tal fenómeno no es más que un aspecto del uso más general de los pronombres (tanto los reflexívos como los de complemento indirecto) para aludir al sujeto del verbo o a la persona afectada por la 'acción' descrita por el verbo. Este uso pronominal de 'persona afectada' carece de equivalente en inglés o se expresa mediante otros recursos (por ejemplo, y es el caso más corriente, por los adjetivos posesivos):
Se me cayó la taza. Se nos murió. Se le murió el padre. Se puso la chaqueta. Se quitó las gafas.

Por ser tan característico del español, cabe incluir entre estos fenómenos culturales el sistema morfológico de los sufijos afectivos. Con estos, los llamados sufijos diminitivos, aumentativos y peyorativos (por ejemplo:_-ito, -illo, -ón, -ote, -azo, -ísimo, etc.) (3), el hablante puede expresar una serie de actitudes subjetivas hacia lo que nombra o describe. Además de (o en vez de) indicar el tamaño relativo de lo descrito, estos sufijos pueden expresar aprecio, desaprobación, rechazo, ponderación, etc. Constituyen, por tanto, otro problema potencial para el estudiante anglohablante, ya que no se limitan a los conceptos expresados por little, big, bad, etc. Por ejemplo, en la obra de Lorca ya mencionada, cuando la zapatera dice 'Me da vergüencilla', señala que esta sensación, básicamente 'negativa' o desagradable, le causa cierto escalofrío de placer. En inglés, habría que decir: I feel all shy. La zapatera también distingue, mediante el uso de dos sufijos, entre 'las ovejitas' (que le gustan y 'aquella grandota' (que la irrita porque está molestando a las otras). En la misma obra de teatro, al decirle a la zapatera 'Ay, mi zapaterita, dame tu palabra', uno de los pretendientes está describiendo al mismo tiempo la pequeña estatura de la zapatera y su propio sentimiento cariñoso hacia ella.

En La camisa, de Lauro Olmo, obra de índole y ambiente muy distintos de la que acabamos de mencionar, el empleo de ciertos sufijos también demuestra una actitud subjetiva de los personajes hacia lo nombrado. El vino, para estos hombres, es el 'tintorro' (sufijo básicamente peyorativo que se emplea aquí para indicar una mezcla de 'barato' y 'agradable'). Algo parecido se ve en el uso de 'ratejo' (= un rato corto pero agradable). Asimismo, cuando el 'viejo verde', señor Paco, trata de persuadir a una chica pobre que venga a trabajar de criada en su casa, le promete una 'camita' propia (en inglés: a nice little bed).

Con tan pocos ejemplos de estos sufijos sólo hemos pretendido señalar la importancia cultural de estos y muchos otros sufijos afectivos y, por ende, la necesidad del estudiante extranjero de captar, mediante lecturas apropiadas y la observación del español hablado, los variados matices subjetivos que pueden expresar tales unidades morfológicas.

Bajo este mismo epígrafe de lo afectivo cabe mencionar también un aspecto de la flexibilidad del orden de los elementos de la oración - otro escollo para el estudiante anglohablante. En español, sobre todo en el español coloquial, se suele anteponer al verbo el complemento directo de la oración cuando éste es el elemento al que el hablante quiere dar mayor énfasis afectiva, es decir, para la expresión espontánea de sorpresa, enfado, amenaza, etcétera. Se da en estos casos el orden complemento directo - verbo - (sujeto). (4) Para esta clase de énfasis, el inglés prefiere emplear la entonación, especialmente la enunciación enfática del complemento directo, según se verá en los siguientes ejemplos:
Mala impresión causó. It made a very bad impression.
Chillidos ya no quiero. That's enough of that yelling!
Doce mil dólares me costó él coche. The car cost me twelve thousand dollars.

Todos los fenómenos que hemos tratado tan brevemente tienen en común esto: carecen de equivalente literal en inglés y demuestran algunas características del español que podríamos llamar culturales. Con lo expuesto, no hemos pretendido agotar el tema ni mucho menos, sino señalar que es preciso que, durante sus estudios, el estudiante extranjero aprenda a desechar, donde haga falta, la interpretación literal y engañosa para llegar a captar el verdadero significado de ciertos modos de expresión españoles. Si tiene éxito, habrá adquirido, además de información léxica y morfológica, algo,igualmente (por no decir más) importante: una compenetración de aquella parte de la cultura hispánica que se revela a través del idioma mismo. Con esta compenetración, que no supone ninguna mengua de su propia cultura, le vendrá la satisfacción de conocer más profundamente a los que se han criado dentro de esa cultura, los mismos hispanohablantes.

(La primera versión de este ensayo se publicó en Yelmo, Número 27, enero-marzo 1976, págs 16-21.)

Notas:

(1) Sobre las estructuras peculiares al español coloquial, véase nuestro Textbook of Colloquial Spanish.

(2) Con respecto a esta cuestión de la expresión lingüística del afecto, podríamos mencionar de paso el piropo español (ahora en decadencia), que va desde lo elemental (¡Hola, guapa!) hasta ingeniosas variantes metafóricas.

(3) Véase la valiosísima obra de A.Gooch, Diminutive, Augmentative and Pejorative Suffixes in Modern Spanish, 2nd ed., Londres, Pergamon,1970.

(4) Véase Brian Steel, Translation from Spanish: An Introductory Course, Madrid, S.G.E.L., 1979. Capítulo 6.

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